jueves, 24 de marzo de 2011

Elliott Smith

Angeles forma parte del transparente y sombrío Either/or(1997).

sábado, 19 de marzo de 2011

Finales

(...) Trató de tener los ojos abiertos pero lo quebrantó el sueño. Cayó hasta el fondo de una substancia sin tiempo y sin espacio, donde las palabras de su mujer tenían un significado diferente. Pero un instante después se sintió sacudido por el hombro.
-Contéstame.
El coronel no supo si había oído esa palabra antes o después del sueño. Estaba amaneciendo. La ventana se recortaba en la claridad del domingo. Pensó que tenía fiebre. Le ardían los ojos y tuvo que hacer un gran esfuerzo para recobrar la lucidez.
-Qué se puede hacer si no se puede vender nada -repitió la mujer.
-Entonces ya será veinte de enero -dijo el coronel, perfectamente consciente-. El veinte por ciento lo pagan esa misma tarde.
-Si el gallo gana -dijo la mujer-. Pero si pierde. No se te ha ocurrido que el gallo puede perder.
-Es un  gallo que no puede perder.
-Pero suponte que pierda.
-Todavía faltan cuarenta y cinco días para empezar a pensar en eso-dijo el coronel.
La mujer se desesperó.
"Y mientras tanto qué comemos", preguntó, y agarró al coronel por el cuello de la franela. Lo sacudió con energía.
-Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años -los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder.
-Mierda.

El coronel no tiene quien le escriba,  Gabriel García Márquez.

miércoles, 16 de marzo de 2011

"Sin red", un tema delicioso de Morel

A escucharlo, que vale la pena.

sábado, 12 de marzo de 2011

Keith Jarrett


Jarrett grabó I Loves You Porgy  junto a otras nueve piezas clásicas, en su casa, trás una extraña enfermedad conocida como fatiga crónica.  El resultado The Melody At Night, With You ( 1999), disco nocturno, desolado, espectral.

Comienzos

"Una historia no tiene comienzo ni fin: arbitrariamente uno elige el momento de la experiencia desde el cual mira hacia atrás o hacia adelante. Digo uno elige con el orgullo inexacto del escritor profesional que-cuando ha alcanzado alguna notoriedad digna de tenerse en cuenta-fue elogiado por su destreza técnica; pero, en realidad, ¿elijo yo por mi propio arbitrio aquella oscura y húmeda noche de enero de 1946, en el prado comunal, la figura de Henry Miles, sesgada a través del ancho río de lluvia, o son estas imágenes las que me eligen a mí? Conviene sin duda, según las reglas del oficio, comenzar justo en ese momento, pero de haber creído entonces en algún Dios, podría haber también creído en una mano tomándome bruscamente el codo y en una voz sugiriéndome: háblale; no te ha visto".

Graham Greene
El fin de la aventura, Sur, Buenos Aires, 1952

miércoles, 9 de marzo de 2011

Estado de excepción

Barack Obama dio marcha atrás con una de sus principales promesas y decidió reanudar los juicios militares para los detenidos de Guantánamo. Esto implica que la prisión estadounidense en Cuba permanecerá abierta por un largo tiempo, pese al compromiso que asumió tras su llegada al poder, en enero de 2009, de que la iba a cerrar.

Clarín.

martes, 8 de marzo de 2011

Instrucciones-ejemplos sobre la forma de tener miedo

Julio Cortázar

En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar  del volumen. Si un lector desemboca en esa  página al dar las tres de la tarde, muere.(...)

Historias de Cronopios y de Famas

lunes, 21 de febrero de 2011

Coca-Cola

Mientras las noticas referían la  revelación de la supuesta "fórmula secreta" de la Coca-Cola, recordé un hermoso texto de Raúl Escari. Aquí va.

La Coca-Cola penetró en los cuerpos y en las mentes occidentales primero y, luego, mundiales.
En los años 1960 la publicidad de la gaseosa en Estados Unidos era una frase diabólica y límpida. Para mí, uno de los grandes textos literarios (capitalistas) del siglo XX. El afiche luminoso resplandecía en la fachada de un edificio de Times Square y en otras ciudades del país. Decía así:
Coca- Cola is the real thing in the back of your mind.
Poco conozco de la historia de la Coca-Cola. Pero lo poco que sé ya es mucho y el lector debe compartir conmigo esos conocimientos por ser de dominio público.
El inventor era un farmacéutico que lo produjo como un remedio contra la reseca, el hand-over o la guele-de-bois o, al menos, para paliar su característico malestar. Anthony Quinn, en una entrevista para la TV en español, declaró que la Coca-Cola lo "salvó" del alcoholismo. Yo mismo comprobé sus efectos benéficos.
El mito de la Coca-Cola, que tan bien designó Andy Warhol, incluye la eventual presencia de cocaína en su fómula secreta.
Hace poco, en un discurso, el presidente boliviano Evo Morales ironizó sobre los yanquis, la Coca-Cola y la cocaína. Beba Eguía, la primera persona que me habló del asunto, me dijo que Morales señaló en forma explícita la presencia de la droga en la deliciosa bebida. Otros me precisaron que la aserción era mucho más matizada y que, en realidad, no lo había denunciado abiertamente.
Yo no leo los periódicos todos los días (salvo los domingos por los suplementos)pero los ojeo en forma cotidiana en cafés o bares. Hago Zapping, como dice Marta Minujin y, cuando lo publicaron, se me pasó por alto. Pero lo que me contó Beba Eguía me persuadió de su verdad. Ahora tomo dos botellas de Coca-Cola de litro y medio a diario y me coloco, como dicen los hispanos. Coca.Cola, café y porros: una receta para el bienestar.
Recuerdo también, vinculado a la Coca-Cola, una manifestación antiimperialista que se convirtió en un evento artístico magistral.
Una tarde de los años1960 había ido con Piglia a una de las tantas concentraciones antiimperialistas que se organizaban por entonces.
Cuando el desfile llegó a la plaza de la República, nos enfrentamos con una gigantesta botella de Coca- Cola, en poliéster brillante, de una altura superior al tercio del Obelisco, junto al cual se erguía, paralela.
De inmediato un grupo de agitadores, organizados de antemano, rodearon con sogas la inmensa botella, a distintas alturas.
Mientras los miles de manifestantes cantábamos un ingenioso estribillo anti-yanqui, la botella empezó a tambalearse. A medida que el movimiento pendular se amplificaba, el ritmo de los estribillos crecía. Sentíamos que éramos todos nosotros los responsables de la caída de la Gran Bestia.
Al rato llegó la policía y empezó a dar palos. Ricardo llevaba muchos libros y, mientrás corríamos, los apretaba entre sus brazos, protegiéndolos.

Raúl Escari.
de Dos relatos porteños, Mansalva, 2006.