viernes, 28 de octubre de 2011

Alex Chilton-Yo La Tengo

Femme Fatale (The Velvet Underground)

miércoles, 26 de octubre de 2011

Literatura y ciudad (8)

Los calígrafos
Pablo De Santis

Los calígrafos tienen, sobre una mesa redonda, en una sala lateral que está casi siempre a oscuras, un mapa de la ciudad. Fue dibujado muchos años atrás. Ellos deben corregirlo a medida que la ciudad cambia: la continúa extensión de los límites, la caída de un puente, la clausura de las vías del tren. Con pintura blanca borran las cosas que desaparecen para agregar con tinta china las nuevas: cambios de nombres en las calles, monumentos, parques arrasados, torres de cristal.
La correspondencia entre el plano y la ciudad es tan extrema que si alguien, por descuido, deja caer una gota de pintura blanca en un pequeño sector del mapa, los calígrafos se apuran a cruzar la ciudad para ver la zona que acaba de quedar en ruinas.

lunes, 24 de octubre de 2011

Dj Spooky-Joshua Roman

Everything in its right place
Radiohead

viernes, 21 de octubre de 2011

Comienzos

Lejos de los caminos frecuentados por viajeros, duerme la provincia de Jujuy, en el corazón del continente. Es la más apartada de nuestras provincias, y está separada de los países del Pacífico por la gigantesca cordillera de los Andes; es una región montañosa y poblada de bosques, de tórridos calores y fuertes tormentas; las únicas vías de comunicación que tiene este enorme territorio con el mundo exterior son unas cuantas carreteras apenas más grande que caminos de herradura.
Los habitantes de esta región tienen pocas necesidades; no ambicionan progresar, y nunca han variado su manera de vivir. Los españoles tardaron largo tiempo en conquistarlos; y hoy día, después de tres siglos de dominación cristiana, todavía hablan el quichua, y se alimentan en gran parte con patay, una especie de pasta dulce confeccionada con el fruto del algarrobo; emplean, asimismo, como bestia de carga, la llama, regalo de sus antiguos señores, los incas.
Lo dicho hasta aquí es de común conocimiento, pero nada saben los de afuera del carácter peculiar del país, o de la laya de cosas que acontecen dentro de sus confines, siendo Jujuy para ellos sólo una región muy lejana, contigua a los Andes, a la cual el progreso del mundo no afecta. Ha querido la Providencia darme un conocimiento más íntimo del país, y éste ha sido para mí, desde hace muchos años, una gran aficción y penosa carga. Pero al tomar la pluma, no lo hago con el objeto de quejarme de que todos los años de mi vida se consumen en una región donde todavía se le permite al gran enemigo de la humanidad poner en tela de juicio la supremacía de Nuestro Señor, y que pelea en lucha igual con sus descípulos; mi único objeto es precaver-y quizá también consolar-a los que me sucedan aquí en mi ministerio y vengan a esta iglesia de Yaví, ignorando las medidas que se tomarán para matar sus almas. Y si yo asentara en esta relación cualquier cosa que pudiera perjudicar a nuestra santa Religión, debido a nuestro pobre entendimiento y nuestra poca fe, ruego que el pecado que cometo en ignorancia se me perdone, y que este manuscrito perezca milagrosamente sin que nadie lo haya leído.

Marta Riquelme
Guillermo Enrique Hudson

domingo, 16 de octubre de 2011

El niño mecánico

J. Rodolfo Wilcock

Hace algunos años un niño esquizofrénico de nueve años tuvo que ser internado en una clínica norteamericana. El niño sufría de una enfermedad poco común: creía ser una máquina y funcionar gracias a otras máquinas creadas por su fantasía. Como muchos otros muchachos se había refugiado en un mundo imaginario inventado por él mismo, pero del cual no se lo podía hacer volver.
Estaba convencido de ser completamente automático e incluso conseguía convencer de ello a los demás. Antes de comer se ataba con cables imaginarios a la mesa, se aislaba envolviéndose en servilletas de papel y establecía el contacto eléctrico. Solamente así podía comenzar a comer. Las personas que estaban cerca de él debían tener cuidado de no pisar los cables que alimentaban sus "fuentes de energía". Cuando el mecanismo no funcionaba el niño permanecía inmóvil y silencioso durante largos períodos; otras veces se ponía en movimiento, cada vez más velozmente, hasta que explotaba emitiendo los ruidos pertinentes y arrojando las válvulas y otros objetos mecánicos que siempre llevaba consigo. Después entraba en mutismo absoluto.
Sólo dormía si estaba rodeado de aparatos eléctricos, armados por él mismo con cables, cartones, cinta aisladora, etcétera; respiraba a través de tubos de escape y también para beber hacía uso de complicadas tuberías. Durante semanas enteras, cuando se le preguntaba algo, respondía solamente "¡Bam!", ya que debía neutralizar lo que se le decía o de lo contrario ocurría una explosión. En la bañadera se bamboleba rítmicamente dentro del agua, casi como si fuera impelido por un motor. Ciertos colores amenazaban con interrumpirle la corriente, y por eso los evitaba.
A veces pedía que le cambiaran el cerebro porque no funcionaba bien, y acusaba a las partes (piezas) de su cuerpo cuando éstas eran culpables de movimientos equivocados. Su comportamiento se volvía más insólito cuando tenía que ir al baño: se desnudaba totalmente y apoyaba una mano en la pared: temía ser absorbido por el inodoro.
Al parecer, su madre, aun habiéndose ocupado normalmente de él, siempre lo había tratado con un poco de indiferencia; a lo mejor había sido justamente esta indiferencia lo que había dado origen a las fijaciones del niño; no quería ser humano para no sufrir, y también porque lo habían criado como una máquina.
Sin embargo, gracias al tratamiento psquiátrico al que fue sometido, bajo la dirección de Bruno Bettelheim, el muchaco finalmente consiguió, a los doce años de edad, liberarse de esos complejos y "funcionar" sin ayuda de máquina alguna.

En Hechos inquietantes

miércoles, 12 de octubre de 2011

Literatura y ciudad (7)

Chronic City
Jonathan Lethem

Ava también parecía la clave de uno de los motivos nuevos de Perkus, una disquisición en desarrollo sobre la naturaleza construida de toda conciencia. Trabaja constantemente para perfeccionar la idea en voz alta, creyendo por lo visto de que vivíamos en una realidad virtual y necesitábamos tomárnoslo mejor. Según su nueva epifanía, también podíamos vivir en un entorno inventado puesto que, de entrada, nuestra conciencia era una especie de construcción virtual. No existía ninguna realidad de fondo por la que preocuparse. "Todos los recuerdos son recambios, Chase. Lo he    leído, es el último   gran avance neurológico". Yo ignoraba por qué un escéptico hermético debería dar crédito a los informes científicos más recientes, pero me daba igual. Le di el gusto de pedirle que me lo explicara. "Cada recuerdo es sólo una fotocopia   de algo previo, no se refiere a ningún original almacenado. Tiramos el original, como una compañia teatral   que siempre rompe el texto y      basa la interpretación en una transcripción de    la noche anterior, con todos sus errores e interpretaciones, y luego   destruye también el texto y así repetidamente. No tenemos Edén    al que regresar, Chase! Cuando miramos atrás el jardín ya no está. es mejor no mirar e imaginar que notás su peso en la espalda. Solo tenemos      el borrador de trabajo, no más definitivo      que el anterior, y también será descartado. La memoria es un ensayo de    un espectáculo que nunca se estrena!".
Muy bien, pero ¿eso que tenía que ver con la perra? "Ava atrapa el mapa de la realidad con el olfato a diario y no le importa nada más allá de él. Es consciente de que el mundo    debe ser reemsamblado cada vez que lo cruza. Piensa en lo que es  Manhattan para un perro! Si Ava puede vivir en nuestro     ensueño, nosotros deberíamos ser capaces de tolerar vivir en el de otro!". Ahora que Perkus hipaba sin disimulo delante de mí, se permitía con alivio evidente que los intervalos en la respiración airearan el discurso, hiciera audible la elipsis. La música asíncrona de su discurso lleno de baches unía las Purezas Friendrech con sus opuestos, aquellas esclusas de explicación paranoica que se abrían periódicamente. "Ha pasado algo, Chase, en esta ciudad    ha tenido lugar una ruptura. Desde entonces el tiempo    se ha fragmentado. Puede que esté relacionado con la niebla gris o con cualquier otro desastre. Cualquiera que sea la causa, desde entonces hemos estado viviendo en      un lugar que es una réplica que sí mismo, un frágil simulacro, plagado de huecos y problemas      técnicos. Un parque temático, en realidad! Pensado para detener la intrusión del tiempo. Por supuesto algo así está siempre destinado a fracasar, el tiempo     siempre factura. De modo que estas disyunciones aparecen, y tenemos que explicarlas, considerándolas tigres o escultura épica. Si    Noteless no existiera, la ciudad tendría que habérselo inventado, Chase!". Cuanto más desarrollaba Perkus su teoría, más empezaban a aparecer los agujeros de su discurso una especie de recambio necesario de las lagunas temporales en las que él creía que había caído la ciudad, así como de los pozos sin fondo de Laird Noteless y sus estructuras ausentes.
Perkus parecía necesitar que Manhattan fuera una falsedad y estuviera en ruinas ("This town is wearing tatters!") para hacer buenas sus intuiciones. Pero Manhattan no estaba destruida en el sentido que Mick Jagger había apuntado en 1978, de la manera en que Perkus necesitaba que estuviera. Estudios recientes indicaban que la ciudad estaba en paz, rebosante de dinero, hasta puede que algo aburrida. Eso claro, en el caso de que confiaras en el testimonio satisfecho de los millones que consultaban la página de seguimiento del tigre por la mañana antes de ponerse las botas de nieve en abril e ir al trabajo en metro como de costumbre, para luego por la noche llenar los bares y restaurantes o quedarse en casa a ver Los sopranos o a los Yankees y marcar rellamada para que los repartidores de comida china salieran disparados en sus bicicletas. Lo que Perkus decía, demostrado: los millones de personas adormiladas que nunca agujereaban el velo del sueño, ni siquiera lo empujaban un poquito. Yo era uno de ellos, un imbécil de nacimiento, pero al menos ahí estaba, escuchando los hechos espantosos que él me iba exponiendo. ¿Era Perkus un teórico de la conspiración? Escupía como un crítico de rock. La única conspiración era una conspiración de la distracción. Los conspiradores éramos nosotros. Si yo no entendía esta ley de la complicidad debería volver al principio y empezar de cero. Cuando me lo dijo, pensé en el depacho de Susan Eldred, en la primera vez que había visto su ojo antitético.

lunes, 10 de octubre de 2011

jueves, 6 de octubre de 2011

Comienzos

Desde la dos, aproximadamente, hasta la puesta del sol, permanecieron sentados, aquella sofocante y pesada tarde de septiembre, en lo que la señorita Coldfield seguía llamando "el despacho" por haberlo así llamado su padre: una habitación cálida, oscura, sin ventilación, cuyas ventanas y celosías continuaban cerradas desde hacía cuarenta y tres veranos, porque, allá en su niñez, alguien opinaba que el aire en movimiento y la luz producen calor, mientras que la penumbra resulta más fresca. A medida que el sol daba más de lleno sobre ese costado de la casa, la habitación se iluminaba de rayos horizontales y amarillentos que dejaban ver innumerables partículas de polvo. Quintín pensó que serían, sin duda, escamas de la viejísima pintura descolorida, desprendidas de la madera resquebrajada y empujadas hacia el interior por una fuerza semejante a la del viento. Una guía de glicinas florecía por segunda vez en aquel estío, y trepaba por un enrejado que se divisaba frente a la ventana; los gorriones llegaban y partían en bandadas, sin orden y concierto, produciendo un rumor seco y polvoriento al levantar el vuelo. Frente a Quintín se hallaba la señorita Coldfield, con su sempiterno traje de luto, que llevaba desde hacía cuarenta y tres años, aunque nadie sabía si era por su padre, hermana o no-marido; erecta y rígida, ocupaba una silla de duro asiento, tan alta para ella que sus piernas, sin llegar al suelo, pendían rectas y verticales como si los huesos de sus tobillos y pantorillas estuviesen fundidos en hierro, lo que les daba el aire de rabia impotente que tienen los pies infantiles. Hablaba con voz áspera, huraña, asombrada, y al final toda atención cesaba, el poder auditivo se confundía así mismo y el objeto de su impotente pero indomable fracaso-aunque había muerto años atrás- aparecía como evocado por esa indignada requisitoria, sereno, distraído e inofensivo, brotando del polvo paciente, soñador y victorioso.

Absalón, Absalón!
William Faulkner

martes, 4 de octubre de 2011

domingo, 2 de octubre de 2011

Estado de excepción

El Ministerio de Justicia de los Estados Unidos autorizó a través de un memorando secreto el asesinato del líder de Al Qaeda, Anwar Al Awlaki, nacido en territorio norteamericano y consideado uno de los sucesores de Osama bin Laden (...) Awlaki nació en Nuevo México y, como a cualquier estadounidense, la Constitución le aseguraba el derecho a un debido proceso judicial antes de, eventualmente, ser ejecutado. Según el Ministerio de Justicia, sin embargo, en este caso prevaleció el estado de "guerra" de los Estados Unidos contra las organizaciones fundamentalistas islámicas, en especial al Qaeda, consideado responsable de los atentados del 11 de setiembre del 2001.
Además de Al Awlaki, otro estadounidense murió durante el operativo del viernes, llevado a cabo con aviones no tripulados en Yemen. Se trató de Samir Khan, el encargado de la revista Inspire, que Al Qaeda difunde en idioma inglés en la península Arábiga.
Los asesinatos originaron un controvertido debate legal sobre el derecho de las fuerzas de seguridad de matar a ciudadanos sin juicios previos. Sin embargo, la muerte de Al Awlaki fue considerada ayer por los analistas como un importante punto a favor para la popularidad de Obama, cuya aprobación sigue cayendo de cara a las elecciones preseidenciales de 2012.

Perfil, domingo 2 de octubre de 2011.