La banda de sonido de "Ascensor para el cadalso" (1957) anticipa de alguna manera una nueva dirección en la música de Miles Davis que culminaría dos años después con esa joya del jazz que es "Kind of Blue". Davis la improvisó en una noche de diciembre mirando tomas del film y discutiendo con su director Louis Malle. Y si bien, como señalaron varios críticos, el resultado no es una obra acabada- a quien esto escribe poco le importa- sus bellas y potentes esquirlas percibieron-como pocas músicas - la esencia nocturna y melancólica de una ciudad.
Volvemos al disco y experimentamos, otra vez, un extraño goce intelectual y físico. Como en los mejores cuentos de Borges.
domingo, 24 de abril de 2011
lunes, 18 de abril de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
El mundo
Augusto Monterroso
Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.
en Movimiento perpetuo, Anagrama, 1990.
Dios todavía no ha creado el mundo; sólo está imaginándolo, como entre sueños. Por eso el mundo es perfecto, pero confuso.
en Movimiento perpetuo, Anagrama, 1990.
miércoles, 6 de abril de 2011
Devoción
Alejandra Pizarnik
Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentadas a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.
-Toma un poco de vino -dijo la muerte.
La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.
-No veo que haya vino-dijo.
-Es que no hay-contestó la muerte-
¿Y por qué me dijo usted que había?-dijo.
-Nunca dijo que hubiera sino que tomes-dijo la muerte.
-Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo-respondió la niña muy enojada-
-Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada-se disculpó la muerte.
La muñeca abrió los ojos.
en Pequeñas prosas (1967)
Debajo de un árbol, frente a la casa, veíase una mesa y sentadas a ella, la muerte y la niña tomaban el té. Una muñeca estaba sentada entre ellas, indeciblemente hermosa, y la muerte y la niña la miraban más que al crepúsculo, a la vez que hablaban por encima de ella.
-Toma un poco de vino -dijo la muerte.
La niña dirigió una mirada a su alrededor, sin ver, sobre la mesa, otra cosa que té.
-No veo que haya vino-dijo.
-Es que no hay-contestó la muerte-
¿Y por qué me dijo usted que había?-dijo.
-Nunca dijo que hubiera sino que tomes-dijo la muerte.
-Pues entonces ha cometido usted una incorrección al ofrecérmelo-respondió la niña muy enojada-
-Soy huérfana. Nadie se ocupó de darme una educación esmerada-se disculpó la muerte.
La muñeca abrió los ojos.
en Pequeñas prosas (1967)
sábado, 2 de abril de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
domingo, 27 de marzo de 2011
La literatura según Bianco
A mi juicio, un escritor debe escribir lo que artísticamente le nace, sin hacer concesiones al público, y de la mejor manera posible. Desconfió de los escritores que se proponen deliberadamente escribir para el pueblo, "para los de abajo", como una vez le oí decir a Elvio Romero, un poeta paraguayo. ¿Puede concebirse una postura más anacrónica? Es análoga , en el orden intelectual, a lo que es la beneficencia en el orden social. Y el pueblo también desconfía de estos caritativos escritores que le hacen un favor insigne creyendo ponerse a su nivel. Es más inteligente y perspicaz de lo que ellos suponen. Confía, en cambio, en el escritor que piensa inconscientemente en la posteridad a través de la perfección de su obra; es decir, que piensa en el futuro del pueblo, en el pueblo de mañana. Y el pueblo lo lee, o algún día habrá de leerlo , y algún día habrá de prolongar su obra. Habrá de esmerarse en escribir como él.
José Bianco, Ficción y reflexión, Fondo de Cultura Económica, 2007
José Bianco, Ficción y reflexión, Fondo de Cultura Económica, 2007
viernes, 25 de marzo de 2011
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